El objetivo es fomentar un proceso de cambio profundo … con el objeto de evitar que … se reproduzcan los roles y estereotipos de género que inciden en la desigualdad, la exclusión y discriminación. A lo largo de su carrera, Cañizares ha trabajado en múltiples géneros literarios, abarcando desde la poesía hasta la narrativa y el ensayo. Su obra se caracteriza por un profundo análisis de la realidad social y cultural de España, así como por un estilo cuidada y evocador que atrae a un amplio público.
Al hacerlo, aspira a contribuir significativamente al avance hacia una sociedad m�s inclusiva y equitativa para todas las personas, independientemente de su g�nero. A nivel internacional, Rousseau -uno de los exponentes de la pedagogía- plasmó los principios de la educación en su libro Emilio (1762), pero también ignoró a las mujeres. Baste con revisar los documentos que hablan de la historia de la humanidad, los contenidos educativos, los índices de desarrollo, entre otros, para ver que el referente de medición utilizado ha sido el hombre, relegando a las mujeres a un segundo plano, lugar desvalorizado. Por tanto, ya no debemos hablar sólo de educar sino de coeducar en y con igualdad a cualquiera de los dos sexos tomando en cuenta sus condiciones de género, de modo que no se pongan límites a la enseñanza y los aprendizajes (Castilla 2008; Red2Red Consultores, 2008). Es la referente más relevante en materia de coeducación desde una perspectiva feminista.
Este mito aparta a hombres y mujeres de la consecución de la autonomía, como objetivo educativo de primer orden, que conduce a la madurez personal. En España, voces y personas destacadas trabajaron para que así fuera, con sus influencias científicas o intelectuales —como fue el caso de Emilia Pardo Bazán—; o con su propia experiencia y acción de vida, como Concepción Arenal, que logró colarse en las aulas de la Facultad de Derecho de Madrid, vestida como un alumno. En los Congresos Pedagógicos de final de siglo hubo ponencias que defendían la Educación Superior para las mujeres y se reforzaba la idea de poner al alcance de las niñas y de las jóvenes la Enseñanza Primaria y la Enseñanza Media, así como la profesional, eso sí, especializada en campos de actividad considerados femeninos. A lo largo de la historia, las sociedades han otorgado a los hombres y a sus puntos de vista una posición central en el mundo, lo que se conoce como androcentrismo. Así, por lo general, el papel de las mujeres y sus contribuciones a la historia se han infravalorado. La coeducación, en casa y en la escuela, es fundamental porque contribuye a la construcción de una sociedad más igualitaria, prepara a nuestras hijas y/o hijos para vivir en un mundo diverso y promueve relaciones saludables y respetuosas entre los géneros.
El León y el Ratón – Cuentos con Valores
Se basa en la concreción de ecosistemas de aprendizaje (formal, informal y comunitario) que facilitan el chequeo de las acciones que están realizando los centros educativos para ayudar a conseguir la igualdad de género. Aborda la interseccionalidad, la superación de estereotipos, la educación afectivo-sexual, la prevención de la violencia de género, la corresponsabilidad en el cuidado y el respeto a la diversidad. Hasta entonces, el término coeducación designaba la educación mixta pero, una vez alcanzada en España, se reconceptualizó como educación para la igualdad entre niñas y niños. En esta década se crearon los Organismos de la Mujer que facilitan el gran aumento de producción de jornadas, materiales, talleres, etc. de la temática. Todo este avance en nuestro contexto coincidió, además, con la preocupación internacional por la igualdad de los sexos. Durante la II República se consiguió que niñas y niños aprendieran los mismos contenidos en los mismos espacios, pues la escuela pública puso en práctica el proyecto de renovación pedagógica de la Institución Libre de Enseñanza.
Temario Resumido de Oposiciones de Educación Física Secundaria (LOMCE) Volumen V
Desde diversos colectivos, sindicatos, Centros de Profesorado, Movimientos de Renovación Pedagógica, etc. se han venido haciendo esfuerzos desde hace décadas para paliar las tendencias sexistas en la escuela con cursos, experiencias de reflexión y autoformación, etc. A ello se han sumado acciones institucionales que han hecho posible cambios en la actual legislación educativa española, que incluye el principio de igualdad de oportunidades entre los sexos y la incorporación en el currículo de este principio como un eje o tema transversal. La ley orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, recoge en el Capítulo II los criterios de orientación de las políticas públicas en materia de educación, cultura y sanidad. Por ello, entendemos, se hace necesaria la intervención a través de una orientación desde las primeras etapas educativas, que posibilite que las personas puedan elegir libremente, en función de sus capacidades y preferencias, sin ninguna imposición social preestablecida, evitando así que en el momento de la elección académica y profesional nos limitemos a reproducir las divisiones tradicionales.
La coeducación es el proceso educativo que nos ayuda a derribar los estereotipos de género, promoviendo la igualdad y el respeto entre hombres y mujeres. La infancia es la etapa en la que deben construirse estos valores y, evidentemente, la Educación Primaria es un momento fundamental en la vida de los individuos. El sistema educativo tiene la obligación de transmitir valores de igualdad y no discriminación entre ambos sexos, independientemente de sus edades y su rol en el ámbito escolar. Decía María Zambrano que educar es preparar al estudiantado para la libertad, para que se despierte a la realidad en modo tal que la realidad no sumerja su ser ni lo oprima, ni se derrumbe sobre él (Blanco 2007 y Castilla 2008). Desde estos postulados, la coeducación es la opción que permitiría responder a lo establecido, ya que implica los derechos humanos, porque es una forma de corregir las desigualdades y eliminar la discriminación por condiciones históricas y culturales de los géneros (Sánchez y Rizos 1992). El sistema educativo debe trabajar desde todos los ámbitos para promover una educación inclusiva y equitativa que evite reproducir las desigualdades sociales y así conseguir el desarrollo global e integral de todo el alumnado.
LA HISTORIA DE LOS BONOBOS CON GAFAS
Experta en educación en igualdad, Marina Subirats es catedrática emérita de Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona y una de las referentes del feminismo y la coeducación en España durante las últimas tres décadas. Desde los años 80 ha investigado la evolución de los modelos sociales que diferencian a niños y niñas desde su nacimiento y continúan durante su etapa escolar y su futuro laboral. Como experta en sociología de la educación ha publicado, entre otros libros, Forjar un hombre, moldear una mujer y Coeducación, apuesta por la libertad.
- El libro ofrece reflexiones, propuestas y ejemplos sustentados por la coeducación que se propone, que es aquella que piensa y actúa con perspectiva de género y lo hace de manera permanente y contextualizada como vía de transformación personal y social.
- Este mito aparta a hombres y mujeres de la consecución de la autonomía, como objetivo educativo de primer orden, que conduce a la madurez personal.
- El criar y educar a seres humanos rivales, competidores y desconocidos, sin intervenir para que se conozcan y se comuniquen como iguales, arroja a chicos y a chicas a interiorizar actitudes sexistas y a repetir actos de subordinación o de dominio sin ser capaces de someterlos a crítica y rechazo.
- Si la educación es un derecho humano, es necesario analizar los motivos y razones de la escuela.
Esta Guía busca apoyar el desarrollo coeducativo en los centros para que el alumnado pueda crecer en un entorno respetuoso y libre de estereotipos de género. La década del 2010 ha dado mucho de sí en cuanto al tema de la equidad e igualdad de género. En consecuencia, lo lógico sería pensar que este hecho también se haya hecho extensible a los niños y niñas.
HISTORIA REVISADA DE LAS MUJERES
No puede simplemente designar un tipo de educación en el que las niñas hayan sido incluidas en el modelo masculino, tal como se propuso inicialmente, si no hay a la vez fusión de las pautas culturales que anteriormente se consideraron específicas de cada uno de los géneros (Sánchez y Rizos 1992, 52). Se evidencia que la escuela no es un terreno neutro, puesto que las desigualdades en los resultados entre niños y niñas persisten a pesar libros juveniles de la igualdad en el acceso a la educación; tanto el conocimiento impartido, como su modelo de transmisión son discriminatorios y construidos desde presupuestos masculinos que dejan de lado la diversidad cultural y otro tipo de valores. El infante no distingue el yo de aquello que lo rodea, ya que sólo mediante la interacción con el medio se adquiere la propia identidad. A partir de ello la niña o el niño se van identificando con su padre o madre, no sólo en lo corporal sino también en las actitudes y comportamientos que perciben de ella o de él.
Si bien es cierto que desde finales de los años noventa se contó con avances con relación a la coeducación, esta no se implementó como se esperaba debido a la falta de voluntad política, por lo que recayó sobre los hombros de las docentes feministas. En la actualidad, aún nos encontramos lejos de la implantación de la coeducación en nuestro contexto y son las docentes feministas quienes, empujadas por una fuerte convicción, intentan ponerla en práctica dedicando horas extras y a pesar de no haber recibido formación reglada previa en la mayoría de los casos. Por todo ello es urgente y necesaria la puesta en práctica y la generalización de la coeducación para la igualdad. Aunque difícil parezca, mucho más lo fue romper con el prejuicio de inferioridad intelectual de las mujeres, con la privación de su acceso a las titulaciones y con el subsiguiente apartamiento de los bienes del conocimiento humano.
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Existen dos realidades diferenciadas, el sexo, dotación natural que determina que una persona sea macho o hembra, es decir que órganos sexuales tendrá; y el género, que es el modelo cultural que la sociedad atribuye como propio de los hombres y mujeres. Hay que indignarse porque el derecho a la igualdad, la libertad y la dignidad no existen; hay que transgredir los roles estereotipados por parte de las mujeres, pero también de los hombres, para que estos papeles se crucen y no se cosifiquen en cada uno de los sexos. Por otro lado, podemos apreciar que el 37% de las mujeres se desenvuelven en el ámbito laboral y 60% trabajan sin prestaciones, lo cual nos habla de una segregación ocupacional en el empleo, que sigue excluyendo a las mujeres de los sectores y ocupaciones con mejor nivel retributivo que garanticen sistemas y prácticas de clasificación y retribución que eliminen y no reproduzcan las discriminaciones en función del sexo. Independientemente de la condición de las mujeres en el mercado laboral, el 90.1% realizan labores domésticas, y de crianza y cuidado de hijas e hijos, aún con trabajos informales.
Hasta ahora conocíamos y manejábamos la educación mixta, pero hoy nos topamos con la coeducación, un concepto que incluye diversidad, reconocimiento, visibilidad y libertad. La finalidad de este libro es aportar recursos a las familias para trabajar la coeducación con niñas y niños de 6 a 12 años. Estos estereotipos van atentando contra los derechos humanos de las mujeres, llevando a situaciones de discriminación, subordinación y hasta opresión. En tanto se mantengan los estereotipos tradicionales de género y se perpetúe la reafirmación de la supremacía de lo masculino sobre lo femenino con mecanismos de poder determinados -por cómo se construye el mundo desde la óptica exclusiva masculina-, las mujeres desaparecerán o se invisibilizarán y no se tendrán en cuenta sus realidades, sus aspiraciones ni sus capacidades. En muchos casos, la experiencia educativa para las "mujercitas" se reducía a cuatro años, y los contenidos se limitaban a la lectura, la escritura y la enseñanza de la aritmética de escolarización, además de que, con frecuencia, los estudios eran intermitentes, porque las niñas tenían que ayudar en casa y en las tareas del campo.